En febrero del 2014 cumplimos el sueño inconsciente de ir a Disney, digo inconsciente porque en mi infancia lo veía como algo tan pero tan lejano que nunca me atreví a soñarlo. Uron, mi novio, en cambio siempre tuvo ganas de ir, así que llegar a Magic Kingdom en nuestro tercer día en Orlando fue una experiencia espectacular.

El temita de que a mi novio no le pegara la magia de Disney y sobre todo la de Magic Kingdom, que por algún motivo extraño todo el mundo lo relaciona con princesas y nada más que eso, era algo que me preocupaba y mucho. Por suerte llegamos, vimos el castillo y no podíamos creer donde estábamos.

Nuestro recorrido día por día podrán verlo desde la sección de relatos, donde, de a poquito,voy subiendo el detalle de cada jornada. Después de un día movidito donde hicimos casi todas las atracciones, vemos el horario de Wishes en el folleto, pongo una alarma en el celu para no olvidarnos y seguimos recorriendo el parque.

No va que la muy tonta, vease yo,  se equivoca al anotar la alarma y estando dentro del Walt Disney’s Carousel of Progress, en Tomorrowland, empezamos a sentir los fuegos artificiales. Demoramos unos segundos en darnos cuenta en que esos ruidos eran fuegos artificiales, cuando caí en que nos estábamos perdiendo Wishes, me agarró una bronca terrible.

Terminamos la atracción y salimos corriendo para el castillo, nos quedamos en el puente de Tomorrowland viendo la parte final del espectáculo, con lágrimas en los ojos de la bronca por perdernos lo anterior pero principalmente por lo emocionante que era estar ahí. Nos miramos y nos dimos cuenta que estábamos los dos en el mismo estado emocional, alegría. sorpresa, emoción,  en fin, una mezcla de sensaciones que solo los fanáticos de Disney conocen que el bendito Wishes genera.

Y así termina el día en que nos perdimos Wishes, vamos a llamarle parte 1 porque lamentablemente volvimos a tener inconvenientes con este tema.

Este post surge a partir de que  la gente de DeviajeaDisney nos comenta en esta noticia que posiblemente saquen Wishes, se imaginarán que, teniendo en cuenta lo que acabo de contar, la bronca por el error cometido hace un año y medio volvió y se transformó: dejó de ser bronca y se convirtió en tristeza.