Viajar en “primera” puede ser algo común para muchos viajeros (suertudos ellos). Para viajeros que no llegan a fin de mes, como nosotros, viajar en Business puede ser algo complejo de conseguir. Hasta que finalmente se nos dió! Pudimos conseguir un Upgrade y viajar en Premium Business de LATAM en nuestro vuelo de Chile a Buenos Aires. Hoy te contamos nuestra primer experiencia volando en Premium Business para cruzar la cordillera.

El Upgrade

Por ser clientes del BBVA Francés y tener tarjetas LATAM Platinum, tenemos acceso a 3 upgrades por año. Si bien yo soy la titular de la cuenta, yo puedo transferir estos upgrades.

Para poder postularse hace falta ingresar aquí luego de haber realizado el check-in web. El mismo puede realizarse 48 horas antes del vuelo y debe estar completo para todos los involucrados en la reserva.

En nuestro caso, nuestro amigo Proxo decidió quedarse un par de meses recorriendo Estados Unidos, pero en nuestra reserva estaba su vuelta. Tuve que hacer el check-in como si se presentara al vuelo para poder postularnos. Recomendamos en un caso así hablar con LATAM para que separen las reservas y no tengan que haer check-in de alquien que no va a viajar.

La postulación es por orden de llegada, así que cuanto antes la hagan, más chances van a tener de que les salga el upgrade. Ya unas horas antes de que salga el vuelo van a poder saber si obtuvieron el upgrade o no. Si se postulan 2 pero solo uno accede al upgrade, pueden cancelarlo y los cupones les serán devueltos.

Si quieren más info sobre este tema les recomiendo leer este post de Sir Chandler donde explica con detalles el proceso.

Check in y salón VIP

Llegamos al aeropueto con el tiempo justo que recomiendan, menos de 3 horas antes que saliera el vuelo. Estuvimos con un hospedaje express en el hotel frente al aeropuerto así que no tuvimos problemas en llegar.

Nos dirigimos a la fila habitual en el Aeropuerto de Chile y allí nos indican que por viajar en categoría Premium Bussines teníamos un check-in preferencial en el segundo piso del aeropuerto. Esto la verdad nos sorprendió, al llegar al desk despachamos las valijas y nos avisan que tenemos acceso al Salon VIP de LATAM.

En este segundo piso hay un control de seguridad más chico que hizo que pasáramos rapídisimo. No sólo fue rápido, sino que el más eficiente: se dieron cuenta que traíamos un alicate en el carry-on. Ese carry-on pasó por la seguridad de los aeropuertos de Nueva York, Atlanta y el mismo Chile a la mañana temprano cuando llegamos. Pensamos que lo perdíamos, pero nos dejaron conservarlo.

 

Entramos derecho al Salón VIP, teníamos menos de una hora para el embarque y queríamos aprovechar para picar algo ya que era la hora del almuerzo. Hermoso el salón, realmente merece un post aparte.

El Vuelo

Ya con la panza llena pasamos a embarcar. Primera vez en nuestras vidas que nos hacen pasar antes que la gente que estaba haciendo fila. Me da verguenza decir que lo disfruté un poco, pero no les voy a mentir jajaja. De todas formas jamás hacemos fila, siempre somos los últimos en embarcar.

Vista desde la manga

 

Subimos y fuimos hacia la izquierda! Wow, siempre al gallinero y hoy nos tocaba en la fila 4. El avión que nos cruzó la cordillera fue un Boeing 787-9 también conocido como Dreamliner. Así que fue una primera vez por partida doble: primera vez en Business y primera vez volando en este modelo de avión.

Vista desde la manga

El Dreamliner es hermoso! Y no podíamos creer que estábamos en premium! Guardamos los Carry-on y a Eli le queda la campera abajo, como nos sobraba espacio la dobla y apoya abajo de la pantalla. Al instante vino la TCP a colgarla en un ropero, demasiado top para nosotros.

Mientras seguía subiendo gente nos ofrecieron una bebida con unos frutos secos como para arrancar. Yo me pedí un Pisco Sour y Eli un espumante. Insisto, ultra top para lo que estamos acostumbrados. Lamentablemente coincidimos en que acostumbrarse a viajar en Premium es demasido fácil.

El espacio me sobraba por todos lados, la pantalla es más grande que las de economy y el control remoto es genial. No nos alcanzó el vuelo para poder aprovechar de las mil y un posiciones que permite el asiento. Éramos 2 nenes en una juguetería, se notaba y no nos dió nada de vergüenza. Cada cual disfruta lo que quiere no?

El morfi (la comida)

El vuelo salió luego del mediodía y era un vuelo de menos de 3 horas, por lo que imaginamos que no íbamos a almorzar. Al finalizar el cruve de los Andes, la TCP nos dejó los platos y nos volvimos a sorprender!

Imaginamos que a la gente en economy le dieron el Crossaint con Jamón y queso y a nosotros nos daban tremendo plato!

El almuerzo de Premium Business de LATAM

La ensalada estaba sensacional, el pollo y la salsa también, el pancito calentito y nos recomendaron un vino acorde a lo que estábamos comiendo. No les miento, con Eli no caíamos, era too-much toda la situación. La TCP una genia, nos contó hasta la historia de la cepa del vino que estábamos tomando.

Terminamos con el postre justo unos minutos antes de empezar a descender sobre Ezeiza. Pusimos la camara Sony en un ventana mientras nosotros mirábamos por la otra, un lujo!

Se terminaba nuestra primera experiencia en Business de LATAM, duró poco pero nos encantó. Intentaremos repetir en el próximo viaje largo que hagamos con LATAM. Quiero aclarar que aplicamos el Upgrade porque sabíamos en qué avión volvíamos a Buenos Aires. Si hubiese sido un Airbus 321 que es de “los chiquitos”, cuyo premium apenas implica un poco más de lugar para las piernas, ni me gastaba los cupones de Upgrade.

Así nos recibía Ezeiza, con un atardecer hermoso.

El próximo vuelo largo será en economy y con 2 escalas horribles, pero como siempre decimos ¡¿Quién nos quita lo viajado?!