Este día de parques es el que venía de yapa, ya habíamos usado nuestras 5 entradas y dejamos para el último día la entrada que nos regalaron Jorge y Victoria. Como era Park Hopper queríamos volver a EPCOT ya que nos habían quedado cosas por ver. Por la noche iríamos a Magic Kingdom.

La verdad es que estábamos súper cansados, el día anterior nos habíamos quedado acomodando el kilombo de cosas que teníamos para meter en la valijas. Nuestra idea hoy era desayunar en el hotel el clásico desayuno con los wafles en forma de Mickey.Digo idea porque cuando estábamos por salir a desayunar, nos ponemos a revisar el estado de las cuentas mediante el home banking y nos damos cuenta que una había quedado en negativo!! Eran los primeros días del mes y yo me había olvidado de transferirme de una cuenta a otra para el pago de las tarjetas, así que nos quedamos un rato más en la habitación poniendo las cuentas en orden.

Entre una cosa y la otra, bajamos y se nos había hecho tan tarde que nos perdimos la hora del desayuno, ya estaba el menú de almuerzo. Otra cosa para anotar en la lista de pendientes para el próximo viaje, es DEMASIADO fácil encontrar excusas para volver jajajaj.

Ya teníamos en la habitación el horario en el que nos tocaba el Disney Magical Express para ir al aeropuerto, nuestro vuelo a Nueva York salía a las 7.30 AM por lo que a las 4 AM teníamos que estar en la puerta del hotel.

Nos quedaba algo de pan y fiambre, así que armamos sanguches para llevar al parque, nos daba cosa tirar comida y al otro día salíamos a primera hora para el aeropuerto.

El día estaba horrible, parecía Londres, era como caminar dentro de una nube. Partimos para EPCOT. No habíamos sacado FastPass ya que nos presentamos con el papel impreso ese mismo día, igual la idea era recorrer tranquis. Todas las atracciones tenían espera interminable, así que nuevamente para los países.

Volvimos a arrancar por México, ERROR, seguimos derecho hasta el pabellón de Estados Unidos. En este pabellón la atracción está basada en la historia norteamericana. Claramente el patriotismo yankee está súper presente, pero estuvo bastante entretenida.

Luego hicimos Japón donde volvimos a pasar como 1 hora. La visita anterior habíamos recorrido bastante pero no habíamos podido ver todo. Increíble todas las cosas que tienen, no solo relacionadas al animé que nos encanta, sino sobre una cultura milenaria tan rica y con tantos rituales.

Quedamos alucinados con las máscaras, katanas, vestimenta y demás. Terminamos el recorrido en la zona donde tienen golosinas y comida japonesa, la verdad que una locura la variedad de cosas raras que había. Encima, Nintendo es japonesa, así que la mitad de las golosinas tenían algo relacionado a los videos juegos, como buenos ñoños nos compramos un par de pavaditas para poner arriba del escritorio.

Salimos y llovía muchísimo, como habíamos salido tarde y no desayunamos nada, a esta altura ya teníamos más hambre que el Chavo del 8. Volvimos a la zona de Estados Unidos que tenía unos banquitos bajo techo para poder almorzar sin mojarnos. Los sandwiches estaban geniales y vinieron bien para seguir el camino.

Pasamos por Marruecos, las callecitas dentro de este pabellón te hacen sentir en Aladdin. Recorrimos bastante hasta que nuevamente se largó a llover y fuimos a buscar refugio en el pabellón de Francia.

Tiene un lugar para comer enorme, con un montón de variedades. Dicen que los mejores Croissant rellenos de chocolate están ahí, nosotros recién almorzábamos así que seguimos de largo la parte culinaria. Francia como atracción tiene una película que se llama “Impressions of France” y que te da un panorama sobre la cultura e historia del país. No se si fue la pachorra post almuerzo, el cansancio del último día o el embole de la película, pero nos dormimos maaaalll. No fue una siestita reparadora, no nos podíamos despertar, nos desmayamos en el teatro de Francia.

Prendieron las luces al finalizar la presentación y nos sentíamos vampiros, nos quemaba la vista. Salimos del teatro arrastrándonos y el día seguía horrible, no paraba de llover y cuando lo hacía seguíamos con esa sensación de sentirnos en una nube.

Continuamos al pabellón de Reino Unido, aquí el clima realmente ayudaba en la ambientación. La tienda me encantó más que nada por la parte musical, todo lo relacionado a los Beatles era simplemente fantástico y caro, nos pareció carísimo todo. Así que después de espantarnos con los precios y de ver que el clima seguía horrible y el sueño no se iba, tomamos una de las mejores decisiones de las vacaciones: volver al hotel a dormir la siesta.

Canadá quedaría para la próxima visita, de a poco nos acercamos a la puerta, despedimos la bocha hermosa de EPCOT y nos subimos al colectivo al All Star.

Llegamos al hotel y nos desplomamos en la cama. Pusimos el despertador como para dormir una horita y media. Fue la hora y media que más descansé en mi vida, increíble el cansancio que uno acumula con los parques sin darse cuenta…hasta que paras y ahí te cae todo el cansancio junto.

Necesitábamos dormir un rato porque a la tarde nos esperaba Magic Kingdom!