Se terminaba nuestra visita a Disney, a las tierras mágicas del amigo orejudo, y a pesar de sentirnos tristes por dejar esa magia en el camino, estábamos chochos porque nos esperaba una ciudad impresionante por conocer.

Por suerte el último día de Orlando nos preparó, en cuanto a la temperatura, para lo que nos esperaba. Dejamos la habitación del Disney All Star Music a las 4AM, esa noche dormimos poco y nada porque habíamos terminado tarde en Magic Kingdom la noche anterior y porque había que acomodar las benditas valijas.

4:15AM nos pasaba a buscar el Disney Magical Express que nos llevaría al Aeropuerto Internacional de Orlando. Teníamos vuelo de United saliendo 7:10 con destino Newark, New Jersey. Despedida a la magia de Disney en el colectivo y luego de 30 minutos ya estábamos en el aeropuerto.

Llegamos a los mostradores de United en MCO y nos dicen que una de las valijas pesaba de más. ¿Cómo puede ser si las habíamos pesado la noche anterior? Muy amablemente nos dejaron cambiar unas cosas de lugar y zafamos de pagar el exceso.

No pudimos recorrer nada del aeropuerto porque llegamos y la fila que había en seguridad era terrible. Tan áspera que cada 5 minutos llamaban a gente que saliera a determinado horario para que adelanten la fila. No teníamos mucho tiempo de sobra y estábamos preocupados. Pasó la señora llamando para los que salían 6:15, a los 5 minutos para los que salían 6:20 y así. Cuando pensamos que nos iban a venir a buscar, nuestra hora de embarque era 6:45, abrieron otra línea de control y pudimos pasar.

El control es bastante lento, te revisan todo, sacar los zapatos, etc. Terminamos de ponernos las zapas y vemos que eran las 6:40 y claramente, por Ley de Murphy o lo que sea, nuestra puerta quedaba en la otra punta. Así que, al mejor estilo de Mi Pobre Angelito, salimos corriendo como locos. Por suerte llegamos con lo justo para subirnos casi últimos. Cada historia tiene su moraleja: pidan a la gente de Disney que el transporte los pase a buscar al menos media hora antes del horario que ellos les proponen según su vuelo.

¿Se acuerdan que les dije que el vuelo era a las 7:10 AM? No terminamos de despegar y el muchacho sentado al lado nuestro peló un taper y se puso a comer Pollo con verduras. Si, POLLO CON VERDURAS!!! En fin, el vuelo fue super tranquilo. Solo hablaron en inglés en todo momento. Si la memoria no me falla nos dieron una bebida y nada más, el resto había que pagarlo.

Habíamos dormido re poco y veníamos de 10 días a ritmo de Disney, así que se imaginarán que nos dormimos toda la duración del vuelo. Despertamos cuando ya estábamos por aterrizar.

Empezamos a ver por la ventanilla y veíamos todo de un solo color y no sabíamos que era. El color era Blanco y lo que estábamos viendo era NIEVE!! No estoy orgullosa de decir que con el cansancio que teníamos nos costó como 2 minutos llegar a la conclusión de que estábamos viendo nieve, unos tarados.

Nos tocaron buenos asientos, casi adelante de todo así que pudimos bajar rápido. Fuimos a buscar el equipaje, que por suerte llegó sin daños, y empezó la odisea de conseguir WiFi en el Aeropuerto de Newark. No hubo chance, solo quería conectarme para avisar a casa por whatsapp que habíamos llegado sanos y salvos.

Sin internet, con un fresquete tremendo, empezamos el camino hacia Manhattan. Primero a tomar el Air Train de Newark. El boleto del mismo nos salió 11 dólares para los dos y con ese mismo tomamos el tren. No es para nada difícil llegar a la estación de tren, está muy bien señalizado todo. Desde el Airtrain, a lo lejos, se ve en el horizonte la silueta de Manhattan, no tiene precio!

Relato_Nueva_York_1_1-1

Hasta aquí todo el recorrido fue en interiores, no habíamos salido a la intemperie en ningún momento. Nos pusimos las camperotas que compramos en Orlando, pasamos los molinetes para la estación y abrimos la puerta. La La La, el frío que hacía. Los carteles de la estación marcaban 15º BAJO CERO.

Relato_Nueva_York_1_1-3

En el andén había algunas salas de espera con calefacción pero no quisimos entrar, ya nos habíamos abrigado y no queríamos sufrir tanto los cambios de clima. El guarda nos vio nuestras caritas de agotamiento y frío, sumado a los dos valijones y nos dice que el tren a Penn Station llegaba en 5 minutos, que no nos preocupáramos por nada, súper amable.

Así empezaba nuestra aventura en Nueva York, bah, todavía estábamos en Nueva Jersey, pero llegando a Nueva York!