Este día nos tocaba madrugar para tomar el bus que nos llevaría a conocer la bella ciudad de Boston. El día anterior había hecho muuuucho frío y este día no arrancó de forma diferente. Nos esperaba un día de locos y “accidentado”.

Cuando planificamos nuestra visita a Nueva York sabíamos que los 9 días nos alcanzaban justo para recorrer la ciudad así que, en un principio, no se nos ocurrió visitar otra ciudad. Esto duró hasta que, investigando para ir a ver un partido de la NBA, me enteré que los San Antonio Spurs del genio de Manu Ginobili visitaban a los Boston Celtics en el icónico TD Garden.

Averigue los precios de las entradas, lo convencí a Elian y organicé una escapada a Boston. Ya teníamos todas las noches de hotel en Nueva York así que fue un gasto extra pagar 2 veces por una noche de hotel, pero no importó nada: nos íbamos a Boston a ver a los Spurs! Compramos noche de hotel por despegar en cómodas cuotas y conseguimos los pasajes súper baratos por Megabus.

Partimos del hotel a las 7am hacia la calle 34 entre las avenidas 11 y 12, lugar de donde salen los Megabus. Para ello tomamos el bus M34 en la calle 34 frente al Empire State. Mientras esperábamos me arrepentía de haber gastado casi todo el presupuesto de ropa en Orlando al ver la vidriera de Uniqlo.

Por suerte la espera fue breve, pagamos con la Metrocard ilimitada que habíamos contratado por la semana y en menos de 10 minutos ya estábamos en “la terminal” de Megabus. Era un kilombo terrible, muchas filas y sin carteles indicando para que destino eran. Preguntamos y nos ubicamos a esperar el bus. Chicos, el frío que hacía no tiene nombre, un vientito que te perforaba la ropa hizo que la espera hasta que saliera el bus fuera eterna.

Más información sobre el servicio de Buses: Viajar de Nueva York a Boston con Megabus

Habíamos leído que, a veces, la gente de Megabus sobre vendía asientos así que prestamos especial atención a todo lo que comentaba la gente que nos rodeaba. Llega el bus, el chofer nos pide los tickets que llevamos impresos y nos ubicamos en planta baja. Ese viaje no tenía asientos numerados así que pudimos elegir con total libertad nuestra ubicación.

Antes de salir el chofer, un chino que de pedo hablaba inglés, hace un pequeño saludo y partimos. Aprovechamos el camino para conocer partes de Manhattan que no nos iba a dar el tiempo para recorrer. Saliendo de la ciudad el paisaje cambió edificios por pinos nevados: realmente hermoso.

 

Ese día habíamos salido con doble par de medias, sin embargo me estaba congelando en el bus. Una señora en las mismas condiciones le comenta al chofer que tenía frío y que no andaba internet, el chofer le responde algo que no entendimos y la señora regresa a su lugar enojada. Le cuenta a su compañera de asiento que había algo roto en la computadora y por eso no teníamos ni calefacción ni Wi-Fi.

La gente no estaba muy contenta, frente a nosotros había un grupo de profesores que pretendía aprovechar el tiempo de viaje para trabajar y la falta de internet se los dificultó. Además el frío no colaboró en lo más mínimo.

A las 2 horas de viaje, con 2 horas más por delante, el conductor decide parar en un parador en el medio de la ruta. Nosotros estábamos totalmente incomunicados, ni los mapas offline tenía así que ni idea donde estábamos. El parador tenía un Burger y un Mc Donalds y la gente aprovechó y bajó a comprar comida y café.

Con Eli nos quedamos porque teníamos más frío que hambre. A los 10 minutos el chino intenta poner en marcha el bus tocando la pantalla de una computadora porque esos buses no tienen llave “normal”. Adivinen ¿qué pasa cuando hace 20º bajo cero y apagas el motor?, correcto! se enfría y cuesta volverlo a encender.

Así termina esta primera parte de nuestro viaje a Boston, chupamos frío, no tuvimos Wi-Fi y el micro no arrancaba, pero después de todo ¿¡Quién nos quita lo viajado no¡?