Veníamos de cruzar el puente de Brooklyn y de caminar por el High Line con un día bastante feo. Luego de las hamburguesas de Shake Shack, tomamos coraje (y el subte) para llegar al Central Park. Hoy estaba aún más nevado que el día que lo conocimos. Aprovechando el clima inestable decidimos pasar la tarde conociendo el MET.

Bajamos del metro en la estación del Museo de Historia Natural, la verdad nos tentamos con ir a este museo, pero por algún motivo, hasta ese momento desconocido, nos llamó más el MET.

Central Park más nevado que nunca

Cruzamos el Central Park y volvimos a pasar por el Castillo Belvedere. Desde allí imponían las vistas al Delacorte Theather, ese inmenso anfiteatro, y del Turtle Pond, el estanque que no se distinguía de la nieve por estar completamente congelado.

Si bien en el paisaje seguía predominando el blanco algo había cambiado desde nuestra primera visita al Central Park. Era sábado y estaba lleno de familias deslizandose por las colinas del parque. Debo admitir que nos tentamos con comprar uno de esos trineos, pero la verdad no valía la pena por tan poco tiempo.

Seguimos cruzando el Central Park hasta llegar a la 5th Avenida y encontrarnos con el MET: Museo Metropolitano de Arte. Ya la entrada destaca y es sólo una muestra de lo que podrán ver adentro.

El MET: Museo Metropolitano de Arte

Llegamos, dejamos las camperas y mochilas en un guardaropas y nos dirigimos a canjear nuestra entrada de la Explorer Pass por la entrada al museo. Nos pegaron un sticker en la ropa y eso nos garantizaba el ingreso a todas las muestras del museo.

El museo cuenta con 2 pisos completos de exhibiciones y en algunos sectores hasta 3 y 4 pisos o entrepisos que te van llevando a recorrer el tema. Arrancamos por la sección de arte griego y romano. Todo estaba muy bueno, incluso aquellas piezas no tan clásicas con arte de tribus de oceanía que eran muy raras. Nos encantó todo! Aquí pueden acceder al mapa del museo.

Tienen todo un sector con armaduras que es genial, las armaduras de los samurais y las katanas nos dejaron alucinados. Claramente la cultura japonesa nos llama mucho la atención, nos quedará otra opción que ir jajaja.

La recreación del templo egipcio nos dejó sin palabras, no nos daban los ojos para prestar atención a todos los detalles. Dan ganas de quedarse a leer cada cartelito con información, pero sabíamos que no podíamos quedarnos a vivir allí así que fuimos viendo lo más importante.

Pasamos a la zona americana (norteamericana) y aprovechamos a tomar algo en el café de la zona. Los precios bastante elevados pero el recreo es totalmente necesario.

En la zona de arte moderno no entendimos la mitad de lo que vimos. En un momento el pasillo nos llevó a una sala en la que había gente mirando una proyección, intentamos quedarnos unos minutos para ver qué onda y desistimos porque era demasiado para nuestros ignorantes (al menos de arte) cerebros. Con esto confirmamos que sólo iríamos al MOMA en las horas gratis como para conocerlo y nada más.

El ala con obras de la Europa renacentista también nos voló la cabeza. Es un lugar donde podes pasar horas y horas caminando y apreciando cada pieza.

Haber ido un sábado nos benefició muchísimo por el horario ya que en día de semana cierra más temprano. Llegando las 21 hs anunciaron que nos quedaban pocos minutos para recorrer así que pisamos el acelerador para terminar de ver todo, si bien a las corridas, podemos decir que vimos cada zona del museo. Les recomiendo que se tomen unas horas para ir al MET, vale cada minuto y cada dólar invertido.

Última Noche en Nueva York

Salimos de noche y el frío seguía pegando firme. No nos animamos a cruzar el Central Park no sólo por la hora sino por la temperatura. Caminamos media cuadra por la calle 79 hasta la parada del M-79. En estas situaciones uno se da cuenta del valor de la metrocard ilimitada ya que pagamos el bus con la tarjeta. Bajamos del otro lado del Central Park, justo en el Museo de Historia Natural, y nos tomamos el metro naranja hasta el Columbus Circle.

Caminamos por Broadway hasta la calle 55, doblamos hacia la 8va Avenida y paramos en McGee’s. Este bar irlandés es conocido por ser el que inspiró el bar MacLaren’s de la serie How I Met Your Mother. Esperamos unos 15 minutos y nos asignaron una mesa en la planta alta. Recorrimos el bar y, más allá de la ambientación típica de un bar irlandés, estaba lleno de cosas de la serie.

Si son fanáticos les recomiendo ir y sino también porque la onda, música, ambientación y, por supuesto, comida y bebida lo ameritan. Luego de una comilona y una jarra de cerveza nos volvimos caminando despacito por Broadway hasta el hotel. De pasada disfrutamos nuevamente del Times Square y recorrimos un poco las casas de Souvenirs.

Se terminaba nuestra última noche en Nueva York y nos quedamos con ganas de más y con otro clima, pero como siempre digo ¡¿Quién nos quita lo viajado?!